20 noviembre 2009

DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 20 de noviembre de 2009


Hoy, por fin, es viernes.

Un inoportuno resfriado me ha apartado de la actividad y de la versión escrita de ella que ahora tienes ante los ojos. Vuelvo a escribir impelido por las críticas ante mi inactividad (injustas críticas recibidas pese a estar postrado en el lecho del dolor) y, porqué pese a ella, tengo cosas que contar.

No escribo desde el sábado, que fue cuando celebramos el cumpleaños de Víctor C. con una cena en el Ugarit del Born. Desde entonces, aparte de acabar con nuestras reservas de pañuelos de papel y de dormir un montón de horas, he tenido tiempo de disfrutar de la última temporada de “El Ala Oeste de la Casa Blanca” (una gran serie con siete temporadas que mantienen el nivel hasta el último episodio), de saltar de la cama para asistir al concierto de Yann Tiersen en Barcelona (un regalo de Olivia y Roberto que no pude disfrutar plenamente debido a mi semi-comatoso estado), de leer un poco, de toser mucho, de comer con Jordi N. y Paco – que están pasando unos días en Barcelona - en el Osaka, de intentar – con éxito parcial de momento – arreglar la Photoplay que hace unos meses nos abandonó, de perderme una timba de poker que me apetecía mucho ganar y de escuchar a Surfjan Stevens, Portishead y Refree apaciblemente sedado por la medicación con la que María José me ha cuidado.

Aún no recuperado del todo, empiezo a acelerar el ritmo para llegar al fin de semana en plena forma. Disfrutadlo vosotros también.

14 noviembre 2009

DIARIO DE UN OCIOSO
Sábado, 14 de noviembre de 2009


Tengo hambre de conciertos. El Primavera Club aún no ha llegado – ya falta poco - y ya empiezan a confirmar nombres para el Primavera Sound del 2010. El hecho de que los dos nombres confirmados – Pavement y Pixies – me gusten mucho, sólo hace que mi hambre aumente. Y mientras espero a Yann Tiersen, me conformo leyendo el Rockdelux de este mes, un estupendo repaso a una década que – esta si – ha sido prodigiosa.

Existe un espacio incierto entre la verdad y la ficción, y siempre me han apasionado los viajes a ese extraño territorio. Joan Fontcuberta – fotógrafo y, sobretodo, artista conceptual – visita con asiduidad este espacio consiguiendo que los demás fijemos nuestros ojos en él. Su último trabajo se llama “Santa Inocencia”. Todos hemos recibido uno de esos mails firmados por un afligido soldado americano (banquero nigeriano, ex-secretario de un rico terrateniente, viuda afligida, hijo de dictador derrocado...) que con nuestra - no del todo desinteresada- ayuda, pretende recuperar su dinero. Fontcuberta recoge en su libro, su correspondencia con uno de estos estafadores cibernéticos. Durante el intercambio de correos electrónicos, el camaleónico artista, asumió la personalidad de un párroco de la Sagrada Familia que, con el dinero prometido por el presunto soldado americano, vislumbra la manera de acabar – por fin - las obras del templo expiatorio.
El juego de imposturas está servido. El timador, timado (es el único que desconoce la verdad en el juego que propone Fontcuberta). Lo que es divertido en el trabajo de Fontcuberta es su amor por los detalles. No contento con asumir una personalidad ficticia, la adorna con todo tipo de detalles tanto literarios como fotográficos. Parte del trabajo son las fotografías del artista – caracterizado de sacerdote – delante de su templo o en un viaje a Albarracín para asistir a un ciclo de conferencias. La fotografía está siempre en ese terreno alejado de la realidad y más si Fontcuberta está delante y detrás del objetivo de la cámara.
Joan Fontcuberta en Albarracín

13 noviembre 2009

DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 13 de noviembre de 2009


Jueves noche. A esta hora suelo recogerme, pero hoy atravieso la ciudad vecina– cruzándome con gente con cara de estar más cansada que feliz – para asistir a una fiesta de aniversario que me apetece celebrar.
La Barcelonesa de Tejidos Vaporosos (más conocida por sus siglas) cumple 15 años y para celebrarlo han organizado un gran evento en Razzmatazz. Como trabajé allí (no, en Razzmatazz no) antes de empezar mi periplo por otras empresas del ramo, han tenido a bien invitarme.
Al principio ando por la sala un poco perdido a la búsqueda de alguien conocido, ¿me he equivocado de fiesta?, pero pronto empiezan a aparecer ex-compañeros de trabajo.
Cada abrazo, cada beso de saludo, despierta los recuerdos – todos buenos – de una buena etapa tanto en lo laboral como en lo personal. Seguramente hubo momentos malos... pero esos han quedado en el olvido o ya no tienen importancia. De algunos de estos ex-compañeros aprendí mucho y a otros intenté trasmitirles lo poco que entonces sabía. Disfruto viéndolos juntos otra vez y añoro a todos los que no han podido venir (algunos por motivos personales, otros por motivos laborales y otros por una organización algo atolondrada que los ha olvidado). Uno de ellos me decía en un mensaje que “nadie nos quitará los buenos recuerdos”, ahora ya tengo uno más.
Una gran noche, muchas felicidades a todos.

12 noviembre 2009

DIARIO DE UN OCIOSO
Jueves, 12 de noviembre de 2009


Suele pasar... cuando tienes tiempo para contar cosas, no sueles tener demasiadas cosas que contar. La situación inversa – mucha actividad sin tiempo para la reflexión que supone ponerla por escrito – suele darse con la misma intensidad y frecuencia.

Inmerso en uno de estos periodos, en los que las pequeñas y las grandes cosas conspiran para robarme el tiempo, me obligo a sentarme y a, echando la mirada atrás, explicaros cuatro cosas que han ocurrido estos últimos días. Como suele ser habitual no busquéis ningún tipo de coherencia ni de hilo conductor.

Aproximadamente una vez al mes quedamos para cenar con Esther, Marta y Albert. Establecemos la fecha de la siguiente cita durante los postres para evitar los aplazamientos infinitos que suelen producirse en este tipo de citas periódicas. El sistema funciona siempre y cuando los asistentes se apunten en su agenda el compromiso. Yo, confiando en mi prodigiosa memoria, no suelo hacerlo. Y resulta que mi memoria no es en absoluto prodigiosa y compré entradas para ver Urtaín para el mismo día que habíamos establecido para cenar este mes. No tuvieron problemas para cambiarlo y, apesadumbrado por mi error, me comprometí a cocinar un goulash para ellos. Así que el lunes me tocó buscar una receta, ir a comprar, preparar y cocinar el goulash que nos comimos el martes en casa de Albert y Esther. Hemos vuelto a quedar para cenar dentro de un mes... aún no me lo he apuntado.

Hace unos días, Olivia y Roberto, me regalaron el primer libro de Antonio Luque. Bajo el título genérico de “Socorrismo”, la editorial Alpha Decay, ha reunido dos relatos del cantante de Sr. Chinarro (el que da el nombre al libro y “La mina”) dándoles forma de mini-libro.Antonio Luque, socorrismo
Me ha gustado la prosa sinuosa de Luque – hace años que lo admiro como letrista -. Y me ha gustado su uso – rozando el abuso – de la subordinada y ese costumbrismo que está lejos del realismo mágico por su contundencia, pero que comparte con él algunos rasgos desdibujados gracias al humor sutil que suele acompañar a los arpegios que Luque hace con el lenguaje.
No me gusta el formato. Antes dos relatos así, aparecían en una revista literaria o, acompañados de muchos otros, en un libro recopilatorio. El librito de bolsillo – bolsillo camisero – que han publicado los de Alpha Decay es incómodo y no le deseo ningún éxito como formato. No obstante, me ha gustado leer – en vez de escuchar – a Antonio Luque. Gracias por el regalo.

El miércoles, Quim y Toni se prestaron a hacer un pequeño tour turístico por l’Hospitalet. La promesa de un buen aperitivo seguido de una comida agradable sirvieron de aliciente para arrastrarlos a mi ciudad.
Dejo las opciones autonómicas (L’Hospitalet tiene un buen número de bares de tapeo andaluces, gallegos de renombre y otras opciones representativas de la España de las autonomías igual de dignas) para otra ocasión y me decido por el Celler 1912. El Celler es una bodega antigua – el nombre hace referencia al año de inauguración del local – en la que se puede tomar tapas (nosotros hicimos un surtido de la casa y un poco de queso, todo muy bueno) mientras te tomas una cerveza o un vermouth.
Se nos ha hecho tarde y tenemos mesa en La Bodegueta del Museu. Hace demasiado frío para comer fuera y es una lástima. Bajamos la comida con una pequeña ruta turística por el centro de la ciudad y rematamos con un café. Lo repetiremos pronto, seguramente con otro destino geográfico.

Creo mucho en el poder de los blogs como generadores de opinión (yo suelo consultar blogs cuando busco opiniones sobre un libro, un espectáculo o un producto) pero aún me sorprende encontrar empresas que comparten mi fe en los blogs. Por eso me alegró recibir una invitación para asistir a una representación de Momentum, el nuevo espectáculo de la compañía Mayumana.Mayumana, mometum
Mayumana es una gran compañía que, al estilo del Cirq du Soleil pero en otro campo (música y baile), ofrece grandes espectáculos. Mayumana es, como el circo canadiense, una Babel de jóvenes talentos que ofrece grandes espectáculos en los que las habilidades de los artistas se unen a la tecnología con la intención de epatar.
Creo que mi perfil no es el habitual del espectador de este tipo de grandes eventos, pero ayer me lo pasé muy bien durante la hora y media que dura Momentum. El resto de público, mucho más joven y entusiasta, se lo pasó en grande con la mezcla de baile, música en directo, percusión, efectos visuales espectaculares, luces y ritmo que los Mayumana ofrecen.
La escenografía del espectáculo también es brillante y los efectos visuales funcionan, consiguiendo momentos realmente impactantes.
Creo que Momentum peca – como la mayoría de estas grandes producciones, o al menos todas las que he tenido la oportunidad de ver – de cierto vacío conceptual. Pero es un espectáculo impecable y estoy seguro que triunfará.
Lo mejor es que os hagáis una idea de lo que cuento con este video de presentación del espectáculo, es un buen resumen de lo que podréis ver si os acercáis al Coliseum hasta el 22 de noviembre para disfrutar de “Momentum” de la compañía Mayumana.

10 noviembre 2009

DIARIO DE UN OCIOSO
Lunes, 9 de noviembre de 2009


La llegada del frío ha coincidido, por suerte, con un fin de semana sin actividades al aire libre. Escasas salidas al exterior – alguna compra urgente y los habituales, aunque más cortos de lo habitual, paseos con Cass - garantizan buenos ratos en casa.

Ocupan nuestro tiempo las series (seguimos con “El Ala Oeste de la Casa Blanca” y hemos empezado con “Arròs Covat” – la serie de Juanjo Saez que se puede seguir en su versión online - ), música (revisando viejos álbumes que no debimos dejar de escuchar) y lectura.Nicolas Wild, Kabul disco 2

He leído la segunda parte del “Kabul Disco” de Nicolas Wild que, con el subtítulo “De como no me enganché al opio en Afganistán”, sigue relatando las peripecias del dibujante francés en el Kabul de después de la guerra. Interesante y divertido a partes iguales. Espero la publicación de la tercera parta para seguir leyéndolo.

También me he encontrado con una de las sorpresas literarias del año: “Lo que perdimos”, de Catherine O’Flynn. “Lo que perdimos” ofrece un poco de intriga detectivesca, un toque de costumbrismo sazonado de nostalgia ochentera, una historia de fantasmas – de los que se ven y de los que todos llevamos a cuestas - y un agudo retrato de la soledad en nuestra sociedad. Una soledad de la que sólo la amistad puede rescatarnos.lo que perdimos, cathrine o'flynn
Mientras lees el libro de Catherine O’Flynn escuchas – con ecualización de ascensor – un hilo musical intrascendente con sabor a derrota. Es la vida vacía de los centros comerciales, reflejo de una sociedad que vivió tiempos mejores. “Lo que perdimos” no es un libro redondo – aunque está cerca de serlo – pero es entretenido y emocionante. Me ha gustado mucho.

07 noviembre 2009

DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 06 de noviembre de 2009


Hace frío. Subo a Montjuïc rodeado de turistas madrugadores para encontrarme con Lluís en su trabajo. Después de un largo paréntesis de casi diez años, hace unos meses nos reencontramos en la boda de unos amigos y teníamos pendiente ponernos un poco al día sin utilizar nuestros respectivos blogs.
La nocturnidad que caracterizaba nuestros últimos encuentros ha sido sustituida por una mañana fría y luminosa, el alcohol que nos acompañaba es hoy un café y el lugar del “todo o nada” ha sido ocupado por una actitud más reflexiva. Me olvidé de decirle – pero sé que me lee – que uno de sus dibujos me acompaña, desde hace mucho, en el zulo en el que me encierro a escribir. Quizá no hemos estado tan lejos durante los últimos diez años.

Con las habituales promesas de repetirlo pronto (espero que se cumplan) bajo hasta el Caixa Forum para ver “Los mundos del Islam en la colección del Museo Aga Khan”, una interesante muestra con una selección de obras de la colección del futuro Museo Aga Khan (que se ubicará en Toronto). El museo tendrá una de las más completas colecciones de arte islámico del mundo. Completa e interesante, la podéis disfrutar hasta el día 17 de enero.

Vuelvo a casa paseando y, mientras espero a María José para comer, improviso una barbacoa. Ha empezado el fin de semana.

Por la noche nos encontramos con Núria y Xavi en el Z’alia (Torres, 25. Barcelona. Teléfono: 932103654). Xavi ya me había habado de este restaurante que ocupa el local del desaparecido Ot y teníamos ganas de probarlo. El local es pequeño y muy agradable. Nos decidimos por el menú corto (cuatro platos y postre... el largo parecía excesivo). Para empezar una ensalada de brotes tiernos con pipas, parmesano y jamón de pato que, pese a ser correcta no presagiaba los tres platos que le siguieron. La primera sorpresa agradable fueron los fantásticos raviolis de “carn d’olla” (una versión actualizada - sobretodo en la presentación - del plato tradicional pero con el sabor que debe tener un buen cocido). Le siguieron unos calamares a la plancha rellenos de parmentier de patata (que estaban deliciosos). Con los dientes, los labios y las manos llenas de tinta (tengo cierto poder adquisitivo para la mugre) atacamos los pies de cerdo rellenos de “trinxat” y acompañados de puré de boniatos (de nuevo un plato lleno de sabor y muy conseguido).
El postre, al que ya llegué algo justo, también estaba muy bueno (era una crema de manzana).
El pan – que cobran aparte (el único detalle feo ya que si lo incluyeran en el menú evitarían comentarios como este) – buenísimo y variado (yo comí uno de pipas y bacon y uno con sésamo).
Aunque no es un restaurante barato (pagamos 38 euros por persona), la relación calidad-precio es muy buena. No me importaría volver.

Hemos hablado de todo (empezando por la obra de teatro que tuvimos la suerte de ver los cuatro el martes pasado) pero aún hay tiempo para continuar la conversación con una copa en el Stinger. Definitivamente, ha empezado el fin de semana.

05 noviembre 2009

“Pensó en pequeñas cosas: en Turk Smollet llevando tablas con su carretilla por la calle principal de su ciudad por la mañana, en una mujer alta, magníficamente vestida, que en cierta ocasión había pasado una noche en el hotel de su padre, en Butch Wheeler, el farolero de Winesburg, apresurándose por las calles un anochecer de verano sosteniendo una antorcha en la mano, en Helen White de pie junto a una ventana en la oficina de correos de Winesburg, pegando un sello en un sobre”
Sherwood Anderson. Winesburg, Ohio


DIARIO DE UN OCIOSO
Jueves, 05 de noviembre de 2009


No acabo de entender que el Premi Llibreter de este año recaiga en un clásico ya publicado con anterioridad en nuestro país (la edición que yo leí es de 1994 y no sé si hay alguna anterior). No es la primera vez que el Gremi de Llibreters de Barcelona premia a un clásico – hace tres años lo hicieron con “El quinto en discordia” de Robertson Davies – pero entonces creí que quedaba justificado por ser la primera vez que el libro se publicaba en nuestro país.
Ahora, premiando el “Winesburg, Ohio” de Sherwood Anderson, abren la veda y pueden premiar – según les dicten las editoriales (que al final es lo que parece) – a un joven inglés que escribió unas obras de teatro muy apañadas o a un contemporáneo suyo que – dicen que con sólo una mano – escribió un libro muy resultón.

Naturalmente es bueno que “Winesburg, Ohio”, con el impulso que supone el premio, sea leído por más gente. Es un libro excelente y por eso figura entre los clásicos de la literatura mundial del siglo XX. Me alegro que la buena literatura sea reconocida pero creo que los premios deben ser utilizados para dar a conocer nuevos talentos y no para reivindicar a los clásicos.

Pese a que hoy mi actitud sea algo negativa, no quiero dejar de escribir sin recomendaros que aprovechéis la difusión que tendrá el libro y que lo leáis. Seguro que os gustará.